PESADILLA
Sueño...
y el gato surge allí.
Imagino...
y el gato reaparece.
Fluye el agua
y se desborda.
Fluye sobre mí
y ese gato.
Un gato de carne picada,
que se destruye ante mis ojos,
y me horroriza
con sus gemidos.
Yo grito
y me despierto
húmedo,
sin poder desprenderme de esa imagen:
la de un gato
de carne picada,
que se deshace ante mi mirada,
entre profundos gemidos de muerte.
Gustavo D´Orazio