Una vez más Paul Auster me acompaña. Me hace sentir y pensar. Lejos de sus grandes novelas, de algunas concepciones y tramas que me maravillaron, Diario de invierno, lo desnuda en una autobiografía anticipada, que explica, devela y moviliza. Hay páginas amenas; otras dolientes, detalles que uno no suponía parte de una obra literaria...En síntesis, este diario invernal, propio de un hombre maduro, con 65 años de vida bien vivida, me acompaña en este otoño ventoso y frío; en esta etapa en que -como lector- vuelvo a elegir a Auster...



