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He naufragado en un mar de recuerdos.

Ante el futuro incierto, busco en el presente
al que soy. Hoy ya no es ayer.
G.D.

Estar ROTO DE AMOR, duele.

G.D.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Japón 2011

Apenas conocemos su realidad profunda. Estereotipada por los medios de comunicación, creemos saber sobre su historia, sus costumbres, sus ritos, sentimientos, recuerdos, arte, actualidad política, …
Conozco a algunos japoneses: todos muy diferentes. Más occidentales, unos: más orientales, otros.
El rito del Té; alguna novela o filmes; el Jardín Japonés de Buenos Aires; algún restaurante sofisticado; mi amigo Andrés Asato, su hijo Hiroshi…No más.
Me informo, leo, busco ser prudente y analítico.
Historietas Manga, suicidios, samuráis, música tecno, avances tecnológicos, naturaleza, afición por la fotografía, superpoblación, Tokio, viajeros internacionales…
Un pupurrí de temas, imágenes e íconos que ha vuelto a girar por el mundo, desde que el terremoto, sumado al tsunami y al escape radioactivo, hizo que Japón nos mostrara la violencia de la naturaleza, sus efectos más devastadores y las consecuencias menos previsibles…
Entre sueños, ayer, imaginé estos cuatro minitextos:

Soledad
Vuelve a lo que es su casa, hoy. Una maceta y escombros desordenados. El resto: lodo y lodo. Humedad en el suelo y en su rostro quieto, asombrado.

Perro
Olfatea sin hallar rastro de su cubículo canino. Merodea por donde hace unos días lo consideraban mascota. Gira y gira sin comprender el abandono. Orina y sigue camino.

Flores
Entre las maderas y bloques de cemento; entre la nieve sucia y la ropa helada, juguetes, celulares y un puñado de flores que se resiste a fallecer. Caídas, mustias, soportan el frío intenso. Gracias a su savia podrán continuar pidiendo sol, reclamando vida.

Radioactividad
Kumiko no está. El volvió para rescatar algo de su pasado reciente. Un cartel lo alerta: “prohibido pasar por escape radioactivo”. Su abuela falleció en Hiroshima. El nunca imaginó un suceso similar, pese al avance desmedido de las plantas nucleares.
“Paso igual”, dijo. “Necesito ver, ver. No me importa lo que encuentre ni lo que me ocurra. Si ya estoy muriendo”, susurró mientras firmaba la notificación que liberaba de responsabilidades a los guardias gubernamentales.

Gustavo D´Orazio

2 comentarios:

Anama dijo...

Ante tamaño dolor, qué bueno solidarse con textos breves, despojados, que apuntan a lo esencial y revelan el poder del lenguaje para expresar tanto con tan poco. Aún en la mayor economía de palabras, el lenguaje dice.
Por otra parte, el lenguaje despojado remeda el despojo en que se ha convertido este apasionante país. ¡Bravo, amigo!
Abrazos

MAR SOLANA dijo...

Hola, Gus:

Es cierto, apenas conocemos la cultura japonesa... unas cuantas pelis y algún prejuicio occidental para colorear un pueblo que ahora palpita en tonos grisáceos y marrones...

Siendo adolescente vi la peli: "Los siete samuráis" del director japonés Akira Kurosawa, estrenada en 1954, y que influyó en posteriores producciones occidentales, como el conocido western "Los siete magníficos" o la simpática "Bichos" de Pixar. Me impactó tanto que continué buscando cosas sobre el pueblo Nipón. Creo que fue la primera vez que supe realmente como son y la fuerte identidad de grupo que profesan. Su voluntad es cultivada desde su nacimiento, así como su asepsia emocional que les permite dirigir sus energías hacia el trabajo y todo lo que se propongan sin descanso.

Tiempo después, vi un documental sobre su celebración anual para losCEREZOS EN FLOR, HANAMI
, y acabé de hacerme una idea sobre su exquisita sensibilidad aún de emociones reprimidas...

De tus micros, destaco especialmente los dos últimos; son fantásticos...

Te dejo todo mi cariño, Gus. :)