P O E S í A /// P O E S í A

//COMUNICACION SOCIAL //
//PERIODISMO // NUEVAS TECNOLOGIAS // ACTUALIDAD // CINE //
//ARTE Y DISEÑO // PUBLICIDAD//
//L I T E R A T U R A//

He naufragado en un mar de recuerdos.

Ante el futuro incierto, busco en el presente
al que soy. Hoy ya no es ayer.
G.D.

Estar ROTO DE AMOR, duele.

G.D.

Mostrando entradas con la etiqueta Testimonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Testimonio. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de octubre de 2018

Ischilaguasto y Talampaya




  CASA NATAL DE SARMIENTO



Valle de la Luna

















Talampaya












viernes, 29 de agosto de 2014

Reconocimiento

LA DIGNIDAD DE LOS SOLOS


POR AMALIA, QUE CADA MAÑANA VISITA SUS FLORES Y REDESCUBRE QUE ESTA VIDA.

POR JAIME, QUE TODAS LAS TARDES ABRE EL BUZON DE CORRESPONDENCIA Y LO REVISA ESPERANDO CARTAS.

POR MALENA, QUE  CADA SABADO ENCIENDE EL COMBINADO Y CANTA MIENTRAS VENTILA SU CASA Y SACUDE ALFOMBRAS Y ALMOHADONES.


POR ANTONIO, SIEMPRE AFEITADO Y PERFUMADO, AUNQUE PASEE A SU PERRO.

POR ROSA, DISPUESTA A PREPARAR LA MESA CON UN VASITO Y PLATO DE MAS, POR SI “CAE ALGUIEN”.

POR RAMIRO, QUE ENSEÑA AJEDREZ EN SU GARAGE A LOS CHICOS DE LA CUADRA.

POR ELENA, PELUQUERA A DOMICILIO, QUE TIÑE -SIN DELATAR- A COQUETOS VECINOS TANGUEROS.


POR SUSY, MODISTA TODO TERRENO, LLAMATIVA Y CANCHERA HASTA PARA IR A LA PANADERIA.

POR PEDRO, VIUDO RECIENTE, QUE LLORA SIN VERGÜENZA RECORDANDO A DORA.

POR SALOMON, QUE TOMA CON HUMOR EL MOTE DE TACAÑO, AUNQUE REPARTA CARAMELOS ANTES DE CADA RUEDA DE POKER.

POR INES, QUE DONA SU TIEMPO PARA SENTIRSE VIVA Y UTIL.


POR NENE, ESA ENFERMERA SOLIDARIA QUE NO LE TEME A LAS NOCHES, A LOS FRÍOS NI A LOS SEÑORES SOLOS.

POR LOS QUE NO OCULTAN ESTAR SOLOS.

POR LOS QUE CON DIGNIDAD -E IMAGINACION- SE REINVENTAN Y VIVEN PENAS Y ALEGRIAS SIN AMEDRENTARSE, CULPARSE O VICTIMIZARSE.



POR LA DIGINIDAD DE LOS SOLOS QUE BUSCAN Y SABEN DAR COMPAÑÍA Y AMOR, SABIENDO QUE LA VIDA ES UNA.

G.D. - 2014

martes, 26 de agosto de 2014

Intriga

  MISTERIOSAMENTE
HE HALLADO
UN MAPA
CON EL CUAL PERDERME

GARANTIZA
COMO NINGUN OTRO
NO SER ENCONTRADO
JAMAS

QUIENES LO CONSULTARON
E INTENTARON
VOLVER
NO LO CONSIGUIERON
HASTA AHORA

VERE QUE SUCEDE

POR QUE
ESTA CARTA
CON RARA GEOGRAFIA
HA LLEGADO A MI


QUIEN LA HABRA DESPACHADO

SI NADIE VUELVE
A SABER DE MI PERSONA
 ES QUE EL MAPA
CUMPLE CON LO PROMETIDO

SI ALGUIEN
ADVIERTE LA AUSENCIA
DEJO MIS PERTENENCIAS
A QUIEN LO DESCUBRA
 
MAS EL QUE INTENTE
MI RETORNO
TAL VEZ
LOGRE SU EXTRAVIO

Gustavo D´Orazio - 2014

jueves, 14 de febrero de 2013

Observación...

I) En la esquina es Carnaval. Escucho la música y las voces de los murgueros. No me hacen falta más datos ni calendarios o informes de la prensa.


Hay guerra de espuma, luces de colores y niños disfrazados.

Duermo; sueño y recuerdo otros carnavales con papel picado, juegos de agua y una alegría sin antifaces.

Al levantarme, veo el resumen de la primera noche de carnaval: botellas de cervezas vacías, tetrabriks acumulados y decenas de aerosoles en la calle y en los jardines vecinos.

El Señor Verde (porque siempre viste de ese color) junta lo que puede, lo embolsa y barre. Sabe que faltan tres días más de fiesta, por eso me muestra las bolsas de consorcio negras que ha comprado. “Desde que me jubilé, me dice, soy un servidor público, casi el barrendero de la cuadra”.

Espero no terminar igual.



II) Desde el balcón he observado cómo un matrimonio de palomas construyó su nido, colocando rama tras rama, durante horas, por días, en el árbol de la esquina.

Un fuerte viento desarmó la casa y volvieron a empezar: rama, pico, vuelos; rama pico, vuelos…

Hoy, el nido luce vigoroso y lleva en su interior varios huevecitos blancos.

El Señor Verde (mi vecino), mira el nido todos los días mientras barre la vereda, el cordón de la calle y junta ramas y hojas secas; tapitas y papeles abandonados…

Las palomas no dejan de cuidar a la prole, sobrevolar el nido (su magnífica construcción) y emitir un sonido que, en lenguaje plumífero, dice “qué felicidad”.
G.D.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Aprendizaje







El martes 17 de febrero, en el diario Crítica de la Argentina, Antonio Muñoz Molina (autor de “El Viento de la Luna”) escribió acerca de la obra que David Rieff -hijo de la periodista y escritora estadounidense Susan Sontag- dedica a la enfermedad de su madre. Una mirada inteligente, plena de temperatura, hondos silencios y provocativas citas de ambos: madre e hijo…hablan sobre la vida, el padecer y el adiós (ver foto).

Sontag aporta: ante la enfermedad, “por primera vez, no me sentí especial”.
La novelista, fallecida en 2004, dejó una fecunda labor literaria, pensamiento crítico sobre el mundo actual: en guerra permanente, con avances destructivos y falsos progresos. Su postura política fue clara y comprometida. Su vida, buscó la belleza y el relato de historias significativas, ensayos aún vigentes y observaciones sobre el SIDA y la enfermedad, que conviene revisar para entender un poco más y no sentirse solo, aunque este sentimiento no pueda evitarse, pero sí atenuarse.

Antonio M. Molina vuelve hoy, en 2009, a Sontag, porque en Nueva York se publicaron los diarios de Susan adolescente, jovencísima, vital, rebelde, apasionada, inconformista, ardua y talentosa.

En Buenos Aires, durante el año de la verruga (y después), una y otra vez, con angustia, con fervor, por curiosidad, por necesidad, leí ese material -como el otros autores que nos han legado su experiencia, su sabiduría, su dolor y su voluntad- sintiéndome contenido, comprendido…

YA HABIAMOS DESCUBIERTO QUE NO ERAMOS NADA ESPECIALES, SUSAN…PERO TUS PALABRAS (AUSTERAS, DOLIDAS) NOS MARCARON Y ENCENDIERON. NOS CALMARON HASTA EL LLANTO, CREYENDONOS ETERNOS POR UN RATO, PERO SABIENDO QUE SOMOS PARTICIPES DE UN BANQUETE BREVE. TAN BREVE COMO LA VIDA. Y EN EL DEBEMOS SABOREAR LOS MANJARES DEL PRESENTE, LAS MIELES DEL AMANECER Y EL ROCIO LENTO, FRIO Y MORTECINO DE LAS NOCHES HELADAS.

El año de la verruga

Fue en 2006. Primero, Sofía, mi hija, con dos en una de sus manos. Luego, yo, en mi pie izquierdo. Qué complicación. Sin embargo, nada se compararía con un episodio que estaría por suceder. Cómo magnificamos, nos complicamos y apesadumbramos por una insignificancia. Y aunque posee un valor, aquello que parecía ser la caracterización del año; las verrugas, pasaron a décimo plano.
No por ser (siempre) exagerados ni dramáticos, nuestra familia –yo, en particular- le asigna “una cierta trascendencia” a los acontecimientos y actúa, en consecuencia. No dejamos de hacer. Siempre fuimos expeditivos, aunque con la experiencia de vida, fuimos, también (y por suerte) bajando el tono de algunas disputas, de algunos fracasos, de algunos problemas y carencias, y a recalcular esa “cierta dimensión” …
Fue sano obrar de ese modo. Yo, venía del yoga y algunas lecturas que me iniciaron en la contemplación y la meditación. Sin ser una persona muy calma, ello me ayudó a “armonizar” y ser menos impulsivo o exigente, revisar pensamientos, ideas, etc.
La sorpresa, igualmente, siempre existe. Lo latente puede ocurrir en el momento menos pensado. Todo lo construido puede verse amenazado. Desvanecerse, en un instante.
Lo inesperado e imprevisto sucede.
Y lo que uno consideraba “el problema”, se ve superado. Ahí, uno puede descubrir cómo la formación, los conocimientos, la solidaridad, los amigos, la familia, los recursos para evaluar el tema y actuar, tienen un valor real, tangible. Nos ayudan y serán nuestros aliados. Harán la diferencia.
En 2006, el cáncer apareció en mi familia. No fue ni es sencillo aceptar una enfermedad crónica. Ya, las verrugas, las otras enfermedades y problemáticas de nuestra historia, habían quedado atrás.
Suman dos los años que nos dedicamos a esta enfermedad que conmueve, transforma e impulsa replanteos espirituales, físicos, laborales y de convivencia.
Los médicos, las terapias, los grupos de ayuda y contención, los amigos, la gente, hacen sus aportes. Los medios de comunicación, las organizaciones, también.
A veces, de manera acertada. Otras, no.
El equilibrio es muy complicado de obtener. Aparecen miedos, efectos concretos…
Hay que hablar del tema. Resolver. Seguir. Volver a sonreír. Comer. Acompañar. Trabajar.
El ser querido enfermo nos necesita y, según su personalidad y carácter, actuará. Su entorno (nosotros) tampoco puede ser omitido. Uno siente, padece de forma diferente.
No se puede obrar, en todos los casos, del mismo modo. Escuchar y escucharnos (o preguntarnos) es necesario. Compartir la angustia, el dolor, las preocupaciones, indispensable.
Actuar rápido. No desatender la medicina tradicional. Analizar lo hecho, lo pendiente y pensar en lo bello y bueno vivido.
Eso sostiene. Comunicar y compartir, alivia. Encerrarse y callar, no sana ni atenúa. Estar triste es natural. Permanecer en ese sentimiento es lo que debe evitarse.
Existen para ello fundaciones que trabajan con responsabilidad y técnicas alentadoras. Más allá de las acciones médicas, es importante complementar con terapia psicológica y cambios profundos en el modo de ser y relacionarse.
En eso estamos, aún hoy. Seguimos -con esperanza- actuando.
Y así llegamos a este 2009. Gracias a la Fundación Apostar a la Vida (
http://www.apostaralavida.org.ar/) y a todos los que nos explicaron detalles fundamentales sobre qué hacer, dónde y cómo.
A la familia, a los amigos y afectos menos esperados. A la oración de muchos y a Dios que nos sigue guiando.

PD.: como anécdota, agrego, que las verrugas han vuelto a la mano de mi hija. Junto a su dermatólogo le estamos dando batalla.