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He naufragado en un mar de recuerdos.

Ante el futuro incierto, busco en el presente
al que soy. Hoy ya no es ayer.
G.D.

Estar ROTO DE AMOR, duele.

G.D.

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viernes, 16 de julio de 2010

Puig actualizado

Aguafuertes, recuerdos, que recrean el imaginario del autor de "Boquitas pintadas" , Manuel Puig, a días de cumplirse un nuevo aniversario de su muerte.

Las fotos de mamá

Las guarda como si fueran “facturas pagas”. Facturas de servicios, acumuladas por si surge algún reclamo. Un reclamo administrativo en este país desordenado.
Alguna vez, el álbum de fotos estuvo al día, prolijo y con anotaciones. Hoy, las fotos en blanco y negro, a color, en diapositivas y de retratos desarmados, se han desorganizado.
Algunos cuadros, como los de las caritas de mi hermano y mía (coloreadas y brillantes), fueron descolgados hace años. El de la primera comunión, igual; sólo quedó el del casamiento de mamá, con su vestido blanco de tul, 7 enaguas y 58 kg. de peso. Hoy, ella supera los 100 kg., y el traje de novia lo usa mi hija para disfrazarse. ¡Cómo ingresaba mamá en ese diminuto modelo!.
Fotos de la Costanera, de Italia, de su compromiso, de casamientos, bautismos, de actos escolares, vacaciones, Navidades, hasta algunas postales y viejas recetas de cocina, paseos por Luján y Mar del Plata, llenan una bolsa que, cada tanto, visitamos con ojos cuasi-vírgenes, aunque siempre nos sorprendemos de lo mismo, de las mismas personas y actitudes, caras y gestos.
Peinados y ropas de otra época, familiares y conocidos fallecidos, emigrados, olvidados y/o crecidos.
Comparamos y nos comparamos. ¿Qué flaco era Carlos; qué linda tu tía Rosa, qué nariz tenía Susy, qué cara de tonto,…!.
Presente y pasado, todo revuelto y al alcance de la mano y del corazón. Una bolsa que entretiene y ha legado a la nueva generación (hijos, primos, nietos) el ayer de una familia de inmigrantes, devota de la fotografía, el video, las reuniones, los festejos y cierto ejercicio de la memoria. Ahora, conservada por polietileno blanco.

G.D. /de la Serie Mujeres enfrascadas y etiquetadas.
Fotografía: Basílica de Lujan y plaza (Bs. As.), paseo obligado de las familias que, además de acercarse a la Virgen, reaalizaban paseos, acampaban y visitaban los museos de la ciudad de Luján.

jueves, 15 de julio de 2010

Homenaje a Puig


Un estilo único, colorido y exultante;
melodramático y coloquial


El próximo 20 de julio se cumplen 20 años de la muerte del escritor argentino Manuel Puig.
Puig nació en General Villegas el 28 de diciembre de 1928 y falleció en la ciudad de Cuernavaca, México, en 1990. A los 23 años dejó Buenos Aires para estudiar dirección de cine y vivir de cerca su gran pasión: el cinematógrafo. A partir de allí, los sucesivos viajes por Nueva York, México, Río de Janeiro y Buenos Aires lo nutrieron para dar origen a una extensa obra literaria que lo transformaría, a lo largo de los años, en uno de los autores latinoamericanos más leídos y traducidos. La Traición de Rita Hayworth, Boquitas pintadas, The Buenos Aires Affair y El beso de la mujer araña forman parte de un corpus compuesto, además, por obras de teatro, guiones cinematográficos, relatos y crónicas.


En el verano releí Boquitas... y La traición...Los diálogos, la psicología de sus seres, la intimidad expuesta, la pérdida de fe y la lucha por crecer, mostrarse y ser felices, alimenta una literatura genuina -única-, que merece ser recorrida y valorada como auténtica literatura latinoamericana, instalada entre el folletín y la construcción testimonial de una época.

El cine y su literatura: El lugar sin límites (1977) dirigida por Arturo Ripstein, con guión de Ripstein y Manuel Puig. Boquitas pintadas, dirigida por Leopoldo Torres Nilsson, El beso de la mujer araña (llevada al cine y al teatro musical), Pubis angelical (Raúl de la Torre) y la muy aconsejable Vereda Tropical, de Javier Torre, una biografía que narra, principalmente, su paso por Brasil-Río de Janeiro, son algunos de los filmes que tomaron su obra como punto de partida, como guión.

Durante toda la semana se publicarán en el blog Libro de Arena entradas referidas a la obra y vida del autor. www.blogs.buenosaires.gob.ar/librodearena/

Mi homenaje - Escritos al estilo Puig, de la serie "Mujeres etiquetadas y enfrascadas".

Chusma, bella y con aros

Con mamá hacíamos picnics fuera de casa (“Mar del Plata”, le decíamos). Comíamos sándwiches de miga -cuando eran un lujo-, nos comprábamos helados y ropa; libros y revistas; íbamos al cine y a Misa. Me llevaba a Catecismo y al peluquero; a vacunar y a comer pizza o panchos (no existían aún Burger ni Mac Donald´s).
Con mamá mirábamos televisión. Cine argentino, Batman, La Luna de Canela, Spiderman, Buenas Tardes Mucho Gusto, telenovelas y Lassi, hasta que llegaba papá y veía Bonanza (o El Gran Chaparral) y hablaba –siempre discutía- sobre el dinero (“la maldita plata”) y cómo evitar gastos.
Ella, mamá, me ayudaba con la tarea escolar (como podía) y me permitía ser Yo. Soñar, leer, disfrazarme, elegir.
Ese fue el mejor regalo que ella me hizo.
Por eso, ahora que trepa al umbral de los 70 años, yo la dejo ser como ella quiere.
Un poco chusma, llena de flores y ropa de colores; aros y…
Rodeada de santos y velas, adicta a flojos novelones mejicanos y a un árbol de Navidad que perpetúa en el tiempo, dejándolo armado hasta mitad de año, con impropias figuras de plástico, mariposas y hasta algún Playmóvil que acopla al Pesebre exótico, donde los Pastores y los Reyes Magos conviven con figuritas de pasta y hasta una tortuguita.
Besos mami. Perdón por decirte: “cambiate, no cuentes, no grites”. Ahora, son mis hijos quienes me dicen: “no salgas, vestite de otro modo, no hables”.
Lolita Torres, Lola Flores, Sofia Loren, Gina Lollobrigida, Nini Marshall, Mirtha, Zully, Carlos Cores, Jorge Salcedo, siguen formando parte de su imaginario. Cada vez que éstos son nombrados, no puedo más que recordar su devoción hacia ellos.
Como por el Himno Nacional Argentino. Porque aunque italiana, mamá aprendió y cantó, en cada acto escolar, esa canción con respeto y emoción.
La misma que nos transmitió para abrazar nuestra Patria, la familia, la vida y descubrir su bella Italia, a través de costumbres y paisajes que han cambiado, pero que ella atesora en su mente como cuando -con 13 años- debió alejarse del campo, la nieve profunda y el mar.

GUSTAVO D´ORAZIO/2009-10 - Más entradas en la etiqueta Homenaje a la literatura de Puig.


miércoles, 19 de mayo de 2010

Femenino/Masculino


Mujeres Enfrascadas y Etiquetadas III

Si existen mujeres enfrascadas, también hay hombres enfrascados y etiquetados. No sé si son más o menos, pero que los hay los hay. Prototípicos, plenos sólo ante la TV encendida, el fútbol, el diario, la cena servida, la ropa lista y su mujer dispuesta.
Hombres de pantalones clásicos y camisas amplias. Panzones y poco afectos a las fragancias y la cosmética actuales.
Los otros, etiquetados también, pero como metrosexuales, delicados, etc., pueden, además de ser estéticos y cuidadosos, buenos padres, buenos cocineros, amigos y amantes, finos conversadores y no machos explosivos, como un latin lover de ayer, embutido en este siglo XXI, donde lo masculino y femenino se cruzan y deshacen, armando nuevos rasgos y comportamientos novedosos: sensibles, áridos, previsibles, sorprendentes, anticuados, de vanguardia, complementarios e integradores, flexibles y/o rígidos…
Hay mujeres enfrascadas y etiquetadas como pequeños hombrecitos; hombres exhibidos como mercancía femenina, tradicionales, desinhibidos, excéntricos, replegados... En fin, unisex o neosexuales; avanza la diversidad de género, terceros sexos, hombre-hombre, hombre-mujer, mujer-mujer, mujer-masculina…
Eso sí, hay etiquetas y frascos para todos los gustos y apetitos. La vidriera social, humana, es amplia, muy amplia.
G.D. 2010

Recomendación: leé MUJERES ENFRASCADAS Y ETIQUETADAS 1 Y 2.

jueves, 11 de febrero de 2010

Mujeres enfrascadas y etiquetadas II


Las fotos de mamá

Las guarda como si fueran “facturas pagas”. Facturas de servicios, acumuladas por si surge algún reclamo. Un reclamo administrativo en este país desordenado.
Alguna vez, el álbum de fotos estuvo al día, prolijo y con anotaciones. Hoy, las fotos en blanco y negro, a color, en diapositivas y de retratos desarmados, se han desorganizado.
Algunos cuadros, como los de las caritas de mi hermano y mía (coloreadas y brillantes), fueron descolgados hace años. El de la primera comunión, igual; sólo quedó el del casamiento de mamá, con su vestido blanco de tul, 7 enaguas y 58 kg. de peso. Hoy, ella supera los 100 kg., y el traje de novia lo usa mi hija para disfrazarse. ¡Cómo ingresaba mamá en ese diminuto modelo!.
Fotos de la Costanera, de Italia, de su compromiso, de casamientos, bautismos, de actos escolares, vacaciones, Navidades, hasta algunas postales y viejas recetas de cocina, paseos por Luján y Mar del Plata, llenan una bolsa que, cada tanto, visitamos con ojos cuasi-vírgenes, aunque siempre nos sorprendemos de lo mismo, de las mismas personas y actitudes, caras y gestos.
Peinados y ropas de otra época, familiares y conocidos fallecidos, emigrados, olvidados y/o crecidos.
Comparamos y nos comparamos. ¿Qué flaco era Carlos; qué linda tu tía Rosa, qué nariz tenía Susy, qué cara de tonto,…!.
Presente y pasado, todo revuelto y al alcance de la mano y del corazón. Una bolsa que entretiene y ha legado a la nueva generación (hijos, primos, nietos) el ayer de una familia de inmigrantes, devota de la fotografía, el video, las reuniones, los festejos y cierto ejercicio de la memoria. Ahora, conservada por polietileno blanco.

G.D.
Ilustración: Luis Medrano, maestro del humor gráfico argentino, década del 50.

Agasajar a mamá


Día de la Madre, ayer. De la Familia, hoy. Cien escarbadientes y un ramillete de nomeolvides. Un jabón para tallar. Una botella torneada o un frasco, vela; una plancha de cobre, yeso, broches, vendas, cintas, etc.
Todo lo requería la escuela para crear un calendario, un cenicero, un jarrón, una lámpara, un florero, un cuadro, un posa pava.
Después de buscar los materiales -con ayuda de mamá- el obsequio “sorpresa” se hacía en el aula.
Se envolvía y entregaba con un beso.
Uno, por aquellos años (década del 70) se sentía un artista, un buen hijo y conseguía un feliz momento.
Con el correr de los meses, el polvo y la grasitud dañaban la imperfecta obra de arte.
Hubo madres, entonces, que guardaron los bonitos artefactos, mientras otras -como la mía- los liquidaba a fin de año, aunque muchas veces era yo mismo quien contribuía con su desaparición, al verlos horribles, “kitch”, dirían hoy las revistas de diseño.
¡Feliz Día Mamá!. Gracias por tolerar esas horrendas artesanías que, alguna vez, te entregué.
Floreros, posa fuentes…out. Besos y charlas…in.

G.D.

Chusma, bella y con aros

Con mamá hacíamos picnics fuera de casa (“Mar del Plata”, le decíamos). Comíamos sándwiches de miga -cuando eran un lujo-, nos comprábamos helados y ropa; libros y revistas; íbamos al cine y a Misa. Me llevaba a Catecismo y al peluquero; a vacunar y a comer pizza o panchos (no existían aún Burger ni Mac Donald´s).
Con mamá mirábamos televisión. Cine argentino, Batman, La Luna de Canela, Spiderman, Buenas Tardes Mucho Gusto, telenovelas y Lassi, hasta que llegaba papá y veía Bonanza (o El Gran Chaparral) y hablaba –siempre discutía- sobre el dinero (“la maldita plata”) y cómo evitar gastos.
Ella, mamá, me ayudaba con la tarea escolar (como podía) y me permitía ser Yo. Soñar, leer, disfrazarme, elegir.
Ese fue el mejor regalo que ella me hizo.
Por eso, ahora que trepa al umbral de los 70 años, yo la dejo ser como ella quiere.
Un poco chusma, llena de flores y ropa de colores; aros y…
Rodeada de santos y velas, adicta a flojos novelones mejicanos y a un árbol de Navidad que perpetúa en el tiempo, dejándolo armado hasta mitad de año, con impropias figuras de plástico, mariposas y hasta algún Playmóvil que acopla al Pesebre exótico, donde los Pastores y los Reyes Magos conviven con figuritas de pasta y hasta una tortuguita.
Besos mami. Perdón por decirte: “cambiate, no cuentes, no grites”. Ahora, son mis hijos quienes me dicen: “no salgas, vestite de otro modo, no hables”.
Lolita Torres, Lola Flores, Sofia Loren, Gina Lollobrigida, Nini Marshall, Mirtha, Zully, Carlos Cores, Jorge Salcedo, siguen formando parte de su imaginario. Cada vez que éstos son nombrados, no puedo más que recordar su devoción hacia ellos.
Como por el Himno Nacional Argentino. Porque aunque italiana, mamá aprendió y cantó, en cada acto escolar, ese canción con respeto y emoción.
La misma que nos transmitió para abrazar nuestra Patria, la familia, la vida y descubrir su bella Italia, a través de costumbres y paisajes que han cambiado, pero que ella atesora en su mente como cuando -con 13 años- debió alejarse del campo, la nieve profunda y el mar.

G.D.

Mujeres enfrascadas y etiquetadas I

Betty está por jubilarse. El día llegará pronto. Los boleros de Luis Miguel, sus uñas rojas y la antigua máquina de escribir, se irán con ella.
En la oficina, ya no se hablará de Steven Seagal y Yackie Chan. Las series Nikita y 24, pasarán al olvido.
La recordaremos por un tiempo.
La despediremos con una fiesta sorpresa, en un salón infantil, adaptado para la ocasión. Boleros de Luismi la volverán joven, romántica y apasionada.
La máquina de escribir eléctrica -que ella cuida y ama-, más los útiles de oficina que regatea y distribuye cada mes, serán reunidos en una piñata gigante, para deleite de los invitados.
Ahora sí, hablaremos de River y Boca sin que ella se enoje, excitada por Independiente.
Escucharemos la música endiablada que deseemos (¡Pavarotti, Celine Dion…OUT!) y aboliremos el uso de la Olivetti.
Diremos: ¡Sí a las computadoras y a la distribución de útiles!. ¡No a la reserva de materiales hasta que, vencidos, aparezcan vírgenes sin habérselos usado, jamás!.

¿Qué dirá la familia cuando descubra su humor matinal y la vea deambular por las habitaciones sin saber qué hacer, a quién seducir con sus uñas rojas, polleras al viento y esos súper escotes que los vendedores elogiaban al ofrecerle sus chucherías chillonas, de acrílico pintado?.

Adiós Betty. Ya otros te seguiremos.
¿QUIEN NO SE JUBILARA UN DIA?.

® Gustavo D´Orazio