E l l a
Ella apenas busca a sus amigas de ayer.
Chatea bajo la luz blanquecina
de una habitación que ha mutado.
De las barbies a los posters.
De los tules a los jeans.
Mensajes, fotos y comentarios
arman su día.Notas y juegos
hacen a la vida on line
Comer, caminar
son verbos obligados,
que ella trata de eludir.
Mascota virtual.
Música personal.
Libros digitalizados.
PC individual.
Todo, frente a esa pantalla plana,
que no deja de destellar,
herir y marcar.
Hay caricias y golosinas.
Profesores y compañeras,
pero a distancia;
en encuentros rápidos
y despersonalizados.
Valen más la web, el blog,
el msn y el mouse óptico.
Mirar.
Mirar y bajar/subir archivos.
Dejarse ver y soñar con estar,
sin comprender para qué
ni dónde.
Facebook, contactos,
seguidores y "me gusta",
sin salir de la cápsula.
Aislada y agobiada.
Alterada y obnubilada,
dominada por esa tablet rosada
y el suave celular perlado.
Cuasi comunicada con el entorno concreto/real,
nada entre pixeles y bites,
lejos de la humanidad sensible,
de la vida en sociedad.
Pero, qué es real hoy
y cuáles los límites entre estos universos
oscilantes y seductores...
¿Qué antídoto recetar para esta plaga adictiva
que se extiende y fagocita,
transformando y enfermando...?
¿Tecnologías de la comunicación
o tecnologías para la insatisfacción?
Gustavo D´Orazio/2010-14